viernes, 20 de noviembre de 2009

CAMBIOS

Me han dado un buen consejo: pongo aquí directamente la dirección del blog nuevo, para que no tengais que ir buscando por ahí

http://okupautopia.blogspot.es/

jueves, 1 de octubre de 2009

CAMBIOS

Por problemas ténicos, (que supongo que no serán tan difíciles de solucionar, pero con la inutilidad por delante se puede hacer poco), he decidido trasladar el blog entero a otra página con el mismo nombre. Espero que esta vez funcione. Escogí esa directamente porque resulta ser la primera que aparece en el google al poner "okupautopía", así que más sencillo para todo el que quiera. ;)

domingo, 20 de septiembre de 2009

TE CUENTO DE MÍ QUE...

Se me cayó la cresta
ahora dejo el pelo al viento
el alma siempre descubierta
y las caricias que más siento
son mis rastas en la cintura
que simulan la curvatura
de sus dedos si me lleva.

Sobreviví a la crisis
malabareando dinero
apalabrando elipsis:
déjame, te devuelvo.

No olvidé más las llaves
ahora cuido lo que tengo
no me pierdo por las calles
y el gran vicio que mantengo
es el absurdo del cigarro
que se esfuma si me agarro
con mi ansa a sus andares.

Sobrevivo a mis crisis
ralentizando el tiempo,
dictando paréntesis:
va y vuelve, le espero.

Me llamaron femme fatal
con pose de perroflauta
por mendigar caridad
hasta el orígen de mi sangre
así soy una pobre
que nunca pasa hambre
y vivo del renombre
de los rebeldes con pautas.

Ya salvaré otras crisis
con comodines cientos,
importunando a piscis:
¿crezco, no crezco?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

LEGADO DE LA HISTORIA INTERMINABLE

Cógeme las manos, fuerte, las dos, mírame a los ojos, no dudes, escúchame con todos los sentidos: ¿Cuándo dejaste de creer? ¿Cuántas veces te han dicho "no existe, imposible, mentira, fantasía, son cuentos, ilusiones, sueños..." y luego "utopías, ideas absurdas, la simple evasión de la realidad..."? Fíjate, ya no sueñas con volar, con lo cerca que tienes la ventana, ni deseas que llegue, en el momento menos esperado, quien podrá llevarte a dar un paseo por las nubes, y sin embargo yo ví cuando se elevó tu espíritu porque reconociste a alguien nada más apareció, pero ya no creías en las hadas, ni en el Ángel de la Guarda, y a penas ya en el Amor, y cúanto te costó asumir que había ocurrido un milagro, pero tuviste que llamarlo excepción para entenderlo. Ahora sé que ya no duermes con la ventana abierta, y que a pesar de que hay árboles en el exterior que susurran con la brisa nocturna para que duermas tranquilo, tú pones el aire acondicionado hasta que suena el despertador a las siete de la mañana, y tú lo odias, maldito pitido mecánico cansino, sin saber que afuera los pájarons siguen cantando, firmes y fieles, porque saben que ellos podrían despertarte de otro modo, saludadno al día, un día nuevo, y ahí continuarán a pesar de que te aísles con el cristal doble y vivas sumergido en miedos de plástico que te hacen, de vez en cuando, golpear iracundo esas paredes a las que antes contabas en voz alta tus secretos, y mágicamente te hacían sentir mejor. Ellas nunca contestaron, sin embargo tú, de pronto, dejaste de hablarles, como si algo hubiese cambiado, como si algo te hubiese ofendido, y nunca volviste a hablar a nadie como a ellas. ¿Por qué? Antes el mar cabía en tu bañera, ahora no reconoces como agua eso que sale de la ducha, y te acaricia, y mientras resbala sobre tu piel dialoga con tu sangre, devolviéndole las ganas de fluír de buena mañana: sé libre, como yo, le dice: corre. Antes, la línea del horizonte te hacía promesas y sentías que había un mundo debajo de tu cama. Quizás alguna vez hayas visto algo parecido a aquello en lo que creías, pero a pesar de intuir que ya, al fin, está justo aquí delante, a mi alcance, las manecillas de tu reloj dicen que ya es tarde, que habías superado aquello. ¿Sabes qué? (No me sueltes) El tiempo, ese tiempo numérico que contamos y nos ordena, no es más que el modo de reflejar el movimiento de los planetas, y era necesario porque al hacerlo predecible se podía leer el futuro. Mira lo que es el cielo de verdad: ¿Cuándo dejaste de contemplar la luna y ver en ella el rostro que estabas esperando? Sigue saliendo para hacerte compañía y ya no la saludas, porque renunciaste al legado de La Historia Interminable. Aún estás a tiempo: Dile cada día adiós al sol, que siempre otra vez, al despedirse, insiste en recordarte, con los colores del atardecer, que el cielo no sólo es azul. También están ellas: si te atreves a hablar a las estrellas verá que aún saben escuchar sobre tu alma, hasta que les acabes confesando que sigues buscando y ellas jurarán: Sigue aquí Nunca Jamás. ¿Crees en mí ahora? Salta, bate palmas, entégate al viento. Mañana, si quieres, volvemos a la política, no te pido que te alejes de la realidad de esta tierra, sino que a parte de pensarla, la sientas, la aspires. Ven conmigo, vamos a volver a jugar.

jueves, 27 de agosto de 2009

CASI NADA

Hace poco, al mediodía, éramos cinco personas comiendo alrededor de una mesa redonda, en condición de iguales gracias a una conversación amena para todos, cuando de pronto un comentario nos hizo desaparecer sin dejar rastro alguno de nuestra existencia. Nos borró, nos eliminó objetivamente y sin pasión con una hipótesis que partió de un error. Fue una frase inocente de mi abuela, risueña, medio sorda, consciente de que todavía tiene cuerpo porque no hay zona que no le duela. Dijo, haciendo algo semejante a unos estiramientos para aliviar las cervicales: "Yo creo que por aquellos entonces de mi juventud, cuando participaba en concursos de saltar zanjas, es cuando me rompí el cuello" Y mi tío, riéndose de la transcendencia del comentario, contestó: "Madre, si usted entonces se hubiera roto el cuello, ninguno de nosotros estaríamos aquí, ni habríamos tenido el placer de conocernos entre nosotros y a nosotros mismos"
Mi primo de ocho años, el de quince, y yo, nos miramos, asustados. "Es verdad..." De pronto se hizo terroríficamente palpable la posibilidad de que ninguno de los presentes hubiés sido absolutamente Nada. No vida. Excepto ella, que habría aguantado solo hasta el salto fatal. Contemplamos entonces a la abuela, que seguía con la curva de su sonrisa anclada en su juventud, sin oírnos ni mirarnos ni entender por qué, aquel día, el abrazo que le di a mi abuela fue quizás demasiado fuerte para sus cuarenta y siete quilos de huesecillos.

lunes, 17 de agosto de 2009

PENA

Kedaría hoy con kien sea ke no kiera akaparar su oskuridad, que sea un fiel amante de sí mismo, que converse con su ego en soledad, que observe sin ser visto desde la calle más grade los pasos de los demás, y tras darse la razón para él solito, que vaya a destrozarse un poco... Porque igual que a veces quiero amar, hoy busco un juguete roto que entienda mis ojos llorosos porque él y yo, él y yo, nos dejamos usar por los otros y viajamos sin rumbo, queriendo arreglar el mundo, rumiando hasta el desgaste los buenos momentos que tuvimos porque un día estuvimos atentos. Hoy se cierran los ojos, se pegan, resecos, sólo suena, como un bombo, nuestra voz, que es sólo un eco de recuerdos a trozos, porque él y yo, él y yo, nos sentimos morir con vosotros, e igual que a veces puedo amar, hoy soy un juguete roto...

martes, 28 de julio de 2009

INMORTAL

Que no depende de mí,
que me enciendo,
que no me dan tiempo,
que si no gano, te pierdo,
que me enferma la calma
si se enfría tu fiebre
y si te fío el mango a tí
me freirías el alma.
Despacio (decimos)
ardamos a fuego lento,
y el calor del sol,
del cuerpo,
del amor en el infierno,
aumenta el tempo.
Con las risas,
con las prisas,
con la voluntad sumisa
y sin la visa en la cartera
y sin premisas, y sin reglas
cierra el cielo por impago
del peaje de las carreteras.
Y yo sé
que sí depende de mí,
que te altero,
que no te doy tiempo,
que no es cansancio, es dinero,
que fundir la distancia
es trabajo de orfebre
y si me forjas así
viviré para siempre.

miércoles, 15 de julio de 2009

RELATO FÚNEBRE

Estoy intentando tener un hijo desde que me dijeron que se llamaría Kimi, nacería con rastas, taparrabos y sería el fruto de una pareja troglodíticamente feliz asentada en una cueva. A partir de esta noticia me dediqué con fervor a la cópula primitiva, por invocar la presencia física de este niño, que ha sido ya el centro de tantas carcajadas en las altas horas de mi cocina.
Hace exactamente un mes lo sentí dentro por vez primera, pero tanto oyó hablar de su espectacular infancia y de las dementes posturas de los adultos que se iban a encargar de él, que se asustó. Yo estaba sentada en el váter notando su miedo y haciendo fuerza para atraparlo en el útero cuando Kimi decidió, a tan temprana edad, que sólo el suicidio podía alejarle de nuestras esperanzas. Me sentí realmente frustrada como madre cuando vi a este proyecto de hijo teñir de rojo el agua del inhodoro. Avisé enseguida al padre, a quien afectó tanto este suceso como la muerte de Franco: Españoles, Kimi ha muerto.
Quince días después, cuando empezamos a sufrir que la crisis económica hiciera más difícil, no ya la cópula primitiva, sino los "encuentros amorosos" (cambio por mandato del público) de los futuros papás, empezamos a reconstruir el marco de la llegada de este nuestro Kimi: Yo iba a ser una madre catedrática, y él una estrella de la música, la habitación de Kimi tendría un techo de cristal en un ático impensable. Dinero, dinero, dinero.
Esta vez, la ansiedad de un niño caprichoso me golpeaba entre los ovarios. Intenté tranquilizarle, inculcarle, desde el comienzo, la paciencia como virtud, pero hoy su personalidad prematura se ha impuesto de nuevo. Vio su futuro tan sencillo y prometedor que se creyó antes de tiempo hecho y derecho. Consiguió visualizar, desde mis entrañas, la llegada a su cuarto, y pensando que ya había acabado el proceso de gestación, con las prisas, ha querido salir demasiado pronto y, de nuevo, Kimi se mató. Hoy.
Quería compartir con vosotros mi pesar por esta pérdida y espero recibir la compasión que merece una madre al concebir a un hijo tonto. Os suplico tres minutos de llanto silencioso. Por Kimi.

-A su delirante madrina (y al pobre padre)-

jueves, 21 de mayo de 2009

LA CULTURA DEL "NO LO ENTIENDO"

Hoy he llegado a la conclusión de que somos el animal más estúpido que hay sobre la faz de la tierra, y todo se ha desencadenado por la lectura del libro Signo y Pensamiento de Filosofía del lenguaje.

Somos los únicos animales que escriben, y sin embargo, todos se comunican. De hecho, oí en un documental que, si una civilización intelectualmente superior se pasease por la Tierra, hablaría más fácilmente con las ballenas que con nosotros, puesto que su lenguaje parece ser el más complejo. ¡Y no escriben! Esto de escribir surgió como una manera de fijar las leyes, (el primer texto que se conoce trataba de ello) y sin embargo, todos los animales tienen sus "leyes" y se respetan.

Dicen que la civilización surgió cuando los hombres adquirimos conciencia de la muerte. He visto en otro documental cómo una hemnbra delfín nadaba aguantando a su cría muerta en el pico durante un tiempo con esperanzas de que reviviese. Me parece prueba suficiente para decir que ellos sí que tienen conciencia de la muerte. La diferencia es que nosotros empezamos a aplicar el "no lo entiendo" a este fenómeno, negándonos a admitir que la gente se muere porque la vida es así. Después, el "no lo entiendo" se extendió a la naturaleza en general (a mala hora llegó al lenguaje "¿Qué hacemos en verdad cuando emitimos oraciones?"), y elaborando teorías para comprenderla, (teorías cambiantes, que misteriosamente nunca ven el final), empezamos a modificar cosas para, al ser nuestro producto, tener la sensación de que "un poco" conocemos.

El "no lo entiendo" desequilibró el orden natural, y hoy en día lo que suena a desequilibrado son frases como: "- Es así, punto" Entonces te dicen: "- ¿Pero, no te planteas mas allá? Qué pensamiento más vacío". Quizás lo realmente profundo y a la vez productivo sea muchas veces aceptar las cosas como son. Recurro de nuevo a la televisión: En una comunidad de a saber dónde el método de pesca se consigue con la ayuda de unos delfines, que salen también beneficiados de la colaboración con las personas. Estos pescadores no se irritan si un compañero pesca un día más que el otro, porque tienen la filosofía del "es así". Y se acepta. Así de simple, de poco profundo, de irracional.

Yo, que he caído aquí con el mundo hecho y la máquina humana con el rodaje superado, lo "acepto" (con el compromiso que conlleva), y por eso estudio este Signo y Pensamiento, aprobaré el exámen y cuando vuelva a casa continuaré conviviendo en paz con mi simpleza hasta que encuentre un lugar en el que pueda ser simple en todas partes. Si no, pues "será así".

jueves, 14 de mayo de 2009

RUEDA

Dame. Dame, que te daré, y después, te irás, o te echaré, quizás. Dame con otro rostro el mismo torso palpitante que te puedo devolver, repetido, como ya hice y volveré a hacer a otro pícaro de los sentidos. Cada anochecer, nostalgia de tí, y al amanecer ese "tú" singular se funde, en un pasado de "vosotros", todos distintos y el mismo, dentro del cajón que si no se rompe por el peso de ninguno, quebrará ante la carga de todos a la vez. Perdí la fe, y la vida sigue girando sin mi impulso. Me presenta taquicardias ante unos nuevos ojos que suenan a lo mismo, como ayer. Pienso coger el tren, eterno, con una parada exacta que siempre vuelve a ser: mi casa, lazos de sangre, amistades y papel. Hago el viaje y no entiendo bien por qué, y mientras tanto te iré dando algo de este poco que reparte un corazón a saltos, que no se fia de otra alarma y desconfía si alguien dice: ahora sí, quizás, quizás... Dame, que yo te doy, sin querer, y si te quieres quedar, si quieres, sin que me entere, sube a mi tren y...

sábado, 9 de mayo de 2009

¿PALABRAS?

Antena, noticias,
visión, distancia,
veloz, insensible,
sofá, desidia,
calor, pesadez,
habitación, cadrado,
pantalla, cuadrado.
Imágnes: muerte,
rostro, hambre,
plástico, cadáver,
¿belleza?, frialdad.
Apagar, alzarse,
ventilar, fijarse:
curvas, blando,
formas, tacto,
necesidad, aire,
movimiento, calle,
persona, persona,
persona, impersonal.
Parar, mirarse,
intentar, fiarse,
palabra, idea,
respuesta, idea,
deseo, acción,
común, próspero,
ambicioso, posible,
palabra, idea,
práctica, equipo,
contacto, mundo,
sentir, pensar.
Uno.

lunes, 27 de abril de 2009

YO VEO

El teléfono móvil está en mi mesa. Es de los que tienen tapita, sin cámara, sin blutuz, sin más opciones de fondo que un calendario cutre. Sól por fuera parece interesante. Cuando alguien me llama y lo despliego, él piensa que está abriendo las alas. La suya no es una creencia al azar.
Hay un hada inglesa de plata que cuelga de mi oreja, regalo de una amiga que pasó por Londres. Mi móvil una vez se perdió por Inglaterra, y por algún error de redes, satélites y otros sistemas, pasó a funcionar por siempre en inglés. Llámalo destino.
Mi móvil se cree hado, y mi hada se cree teléfono, porque recibe de vez en cuando extrañas vibraciones, de las que se piensa transmisora, a las que me oye contestar.
Ha sido así como mi teléfono se ha enamorado del hada, pues cree que ella intenta hablar con él (cuando es mi voz la que suena) y que él es perfecto para ella. Así tambien el hada se ha enamorado del teléfono, creyendo que él intentaba hablar con ella (siendo yo la que interrumpo) y que ella es de la misma especie que él.
Los dos ignorantes están ahora enfadados conmigo. El uno se apaga y no me enseña los mensajes que recibo, la otra se aferra a mi pelo para cortar el lóbulo y a tirones escapar. Creen los dos que soy idiota, sólo un objeto que les perturba y les separa porque ya no funciona bien. Pongo diques a la fluidez de su amor. Pobres seres subjetivos que al no ver más alla de ellos se han inventado su existencia.

miércoles, 15 de abril de 2009

REPÚBLICA

Ayer hizo 78 años que se proclamó en España la primera república. Muchos han revindicado el pasado, pero quizás ese sea el fallo de la mayor parte de las revindicaciones actuales: son anacrónicas. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, época que no puedo resumir con precisión por falta de conocimientos. Lamento esta tendencia a considerar insuficientes todos los estudios históricos que consigo manejar, pues nunca me han parecido suficientes como para permitirme juzgar a partir de ellos. Mi objetivo no es el pasado, nisiquiera el pasado reciente, nuestro rey actual, sino el futuro dercano.
Hoy en día dicen en favor del rey que es una figura estable representativa del gobierno, gracias a la cual no es necesario construir una nueva relación con determinados mandatarios extrangeros a la hora de tratar determinados asuntos cada vez que se presdentan las elecciones.
De acuerdo.
Dicen también que se merece su posición por determinados actos que realizó en el pasado.
Tampoco discutiré con ellos.
Pero planteo: Cuando muera este rey ( espero que por causa natural, porque de lo contrario se le convertiría en un mártir por parte de muchos españoles y sus medios de comunicación, con lo cual la monarquía se perpetuaría de forma icónica), decía que cuando muera este rey , ¿no se podría llamar a su sucesor, que supuestamente es quien ha recibido la educación necesaria, ya no "rey", sino "figura estable representativa del gobierno", con todos los recortes que eso conyeva ideológica y políticamente hacia la familia real? ¿No sería este realmente su puesto? Llamemos a las cosas por su nombre y tratémoslas como lo que son. Fin del teatro.
Ha sido esta una propuesta realmente moderada si se exhibe junto a las pancartas que se habrán paseado ayer, y preferiría calificarla como un simple argumento dirigido más bien hacia los monárquicos, porque yo ayer habría gritado también: Viva la república.

martes, 14 de abril de 2009

BASUREROS de AMAPOLAS

Puedes enterrar mi corazón
en basureros de amapolas
puedes acunarme la razón
con los escombros de una noria
puedes educarme con pasión
para que yo no pierda el juicio
puedo escribirte poesías
como pago del servicio.
Puedes convertirme en la princesa
del reino de Nosotros
puedes castigarme por traviesa
cuando intento abrir los ojos
puedes poner sobre la mesa
tus virtudes y mis vicios
puedo escribirte poesías
como pago del servicio,
nada más,
porque amar a mares de lágrimas
a golpes y carcajadas
es sólo marear al alma
que ya confunde el cielo con tu espalda
y funde el celo con el ansia
de olvidar tu cara guapa.
Puedes enterrar mi corazón
en basureros de amapolas
No puedo decirte lo que soy
si a la luz tus ojos lloran.

lunes, 6 de abril de 2009

OKUPA UTOPÍA

(Fragmento del fragmento de un proyecto en proceso)




- No quiero pagar esta copa. No voy a pagar esta copa.
Da un trago.
- Y está bien cargada.
Observa al público.
- A mí, si me preguntan cuánto pagaría por esta copa, diría: Nada en absoluto. Es más, lo digo: nada en absoluto. Porque es la primera vez que me preguntan algo así. Yo siempre he hecho lo que me han dicho. ¡Cásate! Me caso. ¡Busca un trabajo! Lo busco. Y ahora que he perdido lo que conseguí, estoy jodido. Así que, por una vez que me preguntan cuánto pagaría por una copa, yo respondo: Nada. Porque hago lo que quiero yo solo. Porque quiero yo solo.
Acaba su copa sin respirar.
- Esas cosas no se preguntan.
Hace una reverencia.
Alguien se puso de pié, empezó a aplaudir e introdujo unos cuantos euros en la caja roja. Carcajada general.
El personaje que estaba sobre el escenario dio un par de pasos hacia la derecha y miró al suelo. La altura del escalón menos el radio del semicírculo por el que se paseaban sus ojos… qué más daba. La pierna izquierda calculó bien el esfuerzo, la derecha pareció no encontrar la rodilla y no saber por dónde doblarse. Casi se ríe de él. Desde su posición hasta la salida el camino no era recto aunque todo lo indicase así. Su cerebro alcoholizado le guiaba por una onda hacia un lado, una onda hacia el otro, como una serpiente en una cuna. Quiso haber sido de goma para hacer el camino más rápido. Quizás si hubiese bebido un poco más…


Caminaba un hombre por la calle con los pensamientos en alguna guerra y el piloto automático del cuerpo activado.
- Oye, amigo, aquí dentro dan bebida gratis.
El hombre miró al borracho, sucio, mayor, con la piel curtida y sin arrugas de los trabajadores de pico y sol, dos rodales de sudor en las axilas y un vaso vacío de cristal en la mano.
“Utopía”, rezaba el cartel.
El borracho se alejó por la acera, lentamente. Pareció mudar de piel cuando el neón azul de Utopía dejó de iluminarle y lo hicieron las farolas con su amarillo triste de ciudad. El hombre se hizo sombra con las pestañas y se acercó a la puerta del bar.


OKUPA UTOPÍA


I.
Entré en aquel lugar porque un acto tan hipócrita como llamar Utopía a un bar de copas me despertaba el mismo sentimiento que el resto de mi vida: repugnancia. Ya sabes, lo hice por no tener que cambiar de estado de ánimo, por no romper el equilibrio de frustraciones.
Esa noche había decidido estar enfadado pasase lo que pasase. Quería emborracharme hasta vomitar y al día siguiente tener una resaca horrorosa que me atara a la cama. Hacía un frió que quemaba los huesos, llevaba media hora deambulando solo y me detuve por el asco que me dio el viejo borracho. Era muy importante no romper la cadena de angustia.
Escogí bien el sitio. Estaba lleno de gente rara, había una silla libre de milagro. Todos miraban absortos una función de las que te enganchan con imágenes que no quieren decir nada. La representaban cinco payasos jugando con fuego. Payasos en el sentido de que parecían idiotas. Esperé un cuarto de hora mirando aquella bazofia. Nadie salía a servirme. Me ví obligado a abrir la boca, tuve que preguntarle a un tipo dónde estaban los camareros.
- Sírvete tú mismo.
Y señaló una estantería llena de botellas que cubría la pared del fondo. La parte de abajo estaba refrigerada, y la de arriba era para el alcohol de calidad. No había barra. Perfecto. Perfecto de verdad. Yo odio el moderno autoservicio, así que me acerqué allí sin cambiar de expresión, con el cabreo perfectamente acomodado en los labios. Qué poético.
“Un tubo de güisqui, solo, sin hielo”- Me dije a mí mismo.
- ¿Cuánto es?
El tipo de antes se había acercado rápido.
- No, respondí, es para mí.
El tipo se rió en mi cara:
- Ya lo se, me refiero a cuánto vas a pagar por él.
Yo creí que el tipo ahora se reía de mí directamente.
- Cuánto vale.
Fue casi una sentencia, tajante. El tipo le pegó una patada a su sonrisa amable y me “informó” de que tenía que dejar el dinero que creyese conveniente en la caja roja con una ranura. Se dio la vuelta y se fue.
Entonces comprendí la invitación del viejo borracho, y me sentó fatal. Beber alcohol gratis es destruirse sólo el cuerpo, pero no la cartera. Quería pagar diez euros por mi cubata. O doce. Es lo máximo que me han cobrado en un bar, doce, así que decidí meter esa cantidad por la ranura y seguir viéndome como un estúpido, como un hombre de treinta y siete años que se comporta como un adolescente irascible y desequilibrado.
Dividí el cubata en tres tragos, con un cigarro en cada intervalo y dos al final. La última calada la di al tiempo que sacaba quince euros para la segunda copa.
La función se terminó y empezó a crecer el murmullo de las conversaciones. No era todo lo molesto que hubiera deseado, la gente se comportaba en exceso, natural y cómoda. Pensé acabarme la segunda copa y marcharme de allí. Mejor dos copas. Dos tragos. Treinta y cinco euros.
Abrí una puerta por la que deduje que llegaría al cuarto de baño, pero me encontré en un recinto de metro y medio cuadrado con una chica que salía de otra puerta frente a la mía.
- Lo siento. Dije.
Ya no pensaba irme. Me di media vuelta para buscar el servicio, pero después me sentaría en mi mesa (si es que aún estaba libre) a seguir barajando la idea absurda de violar a aquella chica. En realidad me costaba imaginarme haciendo algo así, pero era la escena que quedaba bien con mis ánimos. Sólo me había dado tiempo a verle la cara, y en particular los ojos, que eran tan verdes, tan grandes y redondos, que me habría encantado estamparla contra la pared.
Mi silla estaba ocupada, así que me quedé de pié apoyado en una columna. Aún faltaban algunos tragos para que mi equilibrio me impidiera algo así. Todavía mandaba yo. Otro trago, por favor.
Esperé durante veinte minutos encontrármela de nuevo, escudriñando cada rostro durante más segundos de los que marcaba la discreción. Cuando estaba a punto de empezar a aburrirme, me acerqué al tipo de antes, que ya sabía que no iba a ser amable, y le pregunté por la chica de ojos verdes. Esta vez, sin ninguna duda, se rió de mí a carcajada limpia.
- Ya nadie sabe cuándo puede aparecer Ruth. Se retiró.
- ¿Es puta?
- No. Es… camarera.
- ¿Entonces de qué se retiró?
- Ella puso esto en funcionamiento.
No iba a deducir de aquello que la tal Ruth fuese inteligente, pero algo de carácter debía tener para abrir un local así. Entonces quizás me acostaría con ella un par de veces o tres.
Era obvio que aquel tipo la admiraba, así que se me ocurrió hacer el mejor comentario para irritarle:
- Me habría gustado violarla.
Utopía, vaya tontería de sitio. Es como cuando describes un color a un ciego y sonríe como si lo viera. Así reaccionaban ante el bar.
Cuando estaba sirviéndome de nuevo, el tipo se acercó a coger una botella de agua.
- ¿Estás contento con tu personaje de esta noche?
Empezaba a cansarme. No contesté, por supuesto. Continué echando el güisqui sobre hielos que chascaban por el contraste de temperatura. El tipo insistió:
- Puedo contarte una historia muy buena para enmarcar a tu personaje. Quizás te venga bien saber algo más de Ruth.
Le miré menos que de reojo al tiempo que colocaba la botella en su sitio con un movimiento seco. Le dediqué mi dedo corazón como si del mismo órgano se tratase y, ensangrentado, pudiera arrojárselo a la cara. Este gesto en sus orígenes servía para bloquear un mal de ojo. Aquel tipo me daba ya peor espina que eso.
A partir de entonces el reloj avanzó rápido y los hechos muy despacio. Seguí bebiendo. Quise esperar a Ruth hasta el cierre si hacía falta, pero allí nadie sentía respeto por la mirada de un antisocial nocturno.
Había una ninfa, una chica delgada, no muy alta, con la nariz fina y los ojos rasgados, que parecía tener ganas de pelea, y si te fijabas un poco mejor, sabías que era de las que te regalan la victoria arrodilladas, de esas que te especifican el “poséeme”. No tuve que sonreírle para acabar con ella en el baño. Ella violó la distancia de seguridad. Se dejó estirar del pelo, azotar en el trasero, se dejó hacer todo lo que, a cámara lenta, se me iba ocurriendo. Ella disfrutaba todo el tiempo, largísimo, que se iba condensando en el cuarto de baño, pero llegó un momento en que dar placer a la ninfa solo me suponía un esfuerzo por mantener el equilibrio.
Paré, porque me apeteció.
- ¿Qué haces? Dijo ella, turbada y jadeando todavía.
Me habría gustado contestarle, pero no pude. Tenía la sien apoyada en la pared y todo mi cuerpo parecía depender de ella.
Su cara de indignación, su par de insultos, su salida triunfal, como una reina ofendida, me dieron igual, porque yo lo que tenía era sueño.
Mi orgullo era lo menos importante porque aquella noche había salido de casa sin él. No me sentía mal conmigo mismo en absoluto, continuaba del mismo humor, oscuro y agresivo, que al principio.
Me abracé a este pensamiento para dormirme en la taza del váter, con los brazos cruzados bloqueando el pecho y los labios antipáticos.

II.
Cuando descubres a un desconocido durmiendo en el baño, no le pones la mano en la cara para despertarle. Como mucho, le coges del hombro y le zarandeas un poco.
Yo a mí mismo me habría dado un par de patadas, pero ella me puso la mano en la cara. Casi le contesto con un puñetazo. Le salvó el segundo de rigor que necesitaba para averiguar dónde me había dormido. Era Ruth, la chica de los ojos, no la ninfa. Esa me habría meado encima.
La situación para mí fue como otro encontronazo con ella en un sitio igual de pequeño que el anterior, así que la respuesta fue tan rápida como el “levántate y anda”. Me disculpé y salí del baño.
Maldita sea, se me había quedado toda la sangre dormida en los pies, espesa y amarga por la resaca, así que tuve que decelerar un poco por el mareo, una especie de bajón de tensión.
Allí no quedaba nadie. Solo ella y yo. No, no estaba para violarla ahora.
- ¿Necesitas un café?
Debió verme blanco como la pared y arrugado como mi ropa, como mis párpados y ojeras, como mi pelo y como mi rabo. Indefenso. Capullo. Me dije a mí mismo. Vale. Le dije a ella.

SI BAILA...

Si baila luna llena seduciendo al hombre,
redonda y colorada sin un sol que la vigile,
el hombre se convierte en animal,
desquiciado en busca de la oscuridad
donde luna no mire.
Si luna, despechada, da la espalda
y aguanta negra y triste las burlas de las estrellas,
el hombre llora y gime, loco y ciego sin su luz,
jurando ir a tocarla si lo pide.

miércoles, 1 de abril de 2009

MACHAS IBÉRICAS

Al grano: las madres deberían recibir un sueldo como todos aquellos que se dedican a mantener nuestra querida sociedad actual.
Una mujer no quiere dedicarse hoy a ser madre hasta que ha pasado por el aro de la sociedad y, una vez dentro, puede reclamar (si coge aire suficiente) su derecho a dedicarse a ser madre por un tiempo.
Ese aro ha sido creado por y para hombres, y nosotras nos hemos incorporado tarde. No se cuántos siglos tarde. Un ejemplo fácil es que la edad perfecta de una mujer para empezar a reproducirse (como los cds, qué mal suena ya…) es cinco años después de la regla. Aproximadamente a los diecisiete años. Yo a los diecisiete estaba entre primero y segundo de bachiller. No me creo que hoy en día, por no se qué mutación genética, desde la primera regla hasta los treinta y pico – cuarenta años no se despierte el instinto maternal en el cuerpo femenino. Lo cierto es que no se le hace caso, que es necesario obviarlo, porque plantearse su existencia supone entrar en conflicto.
Pregunta inconsciente (sonrisa alelada): ¿Y si me quedase embarazada ahora?
Respuesta consciente (carcajada): ¿Ahora?
Digamos que nos toca renunciar a una parte de “ser mujer” debido al diseño cubista de la escalerita hacia el dinero. ¡Curvas no! Es el momento de plantear que, en este sentido, ser menos mujer no debe implicar ser más hombre, como una nueva especie de machas ibéricas, sino más persona. Está claro que ambos sexos nunca seremos iguales, pero por favor, tenemos que compartir un espacio.
Hoy, la tierra nos llora. A nosotras. Es necesaria nuestra intervención para conseguir un equilibrio, pero mientras tanto que no se nos reproche que renunciemos a traer demasiados niños nuevos a un mundo gobernado por adultos perdidos. Creo que la vida necesita una pausa hasta poner todo esto más en orden. Estoy absolutamente a favor del aborto, y no por ello deja de parecerme lamentable.
“Ni los animales lo hacen”, he leído hoy. Resulta que su selección natural funciona de un modo diferente a la nuestra. Para más información, observen.
Y a aquellos que, para más cojones, (sí, cojones, masculino, idea proveniente de los testículos) se manifiestan en contra del uso de preservativo, les contestaría, por darles con un canto en los dientes y que tengan que revisar su boca, a aquellos les diría que hasta cierto punto se puede ser capaz de renunciar a la penetración, pero no al sexo, y así no estaríamos poniendo en peligro ningún tipo de vida, y aún así, dentro de este arte, a cientos de técnicas las seguirían llamando pecado. No hay nada más antinatural que la castidad.
Radicalismos a parte, tampoco estoy satisfecha con el concepto de sexo que circula entre los nuevos (y no tan nuevos) saquitos de hormonas. Me niego a escribir ahora un manual sobre lo que es el cuerpo, hay ya cientos, desde hace siglos, desde oriente, pero debería saberse que hay placer más allá de un pene entrando en una vagina.
Tengo amigas que han follado como las que más y todavía no han tenido un orgasmo. Tengo amigas que no se masturban porque les da asco. No tengo amigas raras, tengo muchas, y me gusta escucharlas sin filtros de prejuicios.
He hecho una llamada al concepto de “persona” por un consenso en la estructura social. Acudo al mismo concepto por un comportamiento coherente en la cama. Ahora que alguien lo defina.

lunes, 30 de marzo de 2009

DEDICADO

Hoy sólo quiero junto a mí a alguien que sepa dar a los problemas su justa medida, a los momentos el tiempo adecuado, a la vida los años que merece.
Hoy sólo quiero dormoir junto a alguien que pueda pensar más allá de sí mismo, más allá de su entorno; que sea capaz de poner la mente en blanco, porque todas las genialidades se proyectan sobre la nada:
el cuadro sobre el lienzo limpio
el poema sobre el folio en blanco
La materia está en el interior, es la esencia, y desde ahí, desde dentro, se proyecta al mundo, y así le damos color, así lo apreciamos.
Hoy quiero imagianr que existe alguien que es capaz de observarse a sí mismo, con calma, y proyectar sobre su vida el reflejo del ser humano que hay en su corazón,
como si la vida fuera un lienzo limpio
como si la vida fuera un folio en blanco.

viernes, 27 de marzo de 2009

Poco más que un cuento

¿De dónde te has caído?
Niño, esto no es tu cielo.
Yo tengo la vida
hecha un sucio vertedero,
y un gigante como tú
no querrá sólo restos.
Tengo ahora más bien poco que ofrecerte:
no ambiciono, ni busco ni espero.
Te guardo un sitio junto a mí,
bien cerca, pero en el suelo,
y si quieres desde allí
pintamos cuadros con palabras
volamos con la mente,
amamos con miradas,
pero no te daré otro cielo, niño,
de los que se pueden tocar,
para eso, allá cada uno
con su realidad.
Yo soy feliz en mi vertedero.
Acumulo la basura de los niños
que tiraron sus sueños,
me acurruco en un rincón
y floto libre, sin miedos.
En fin, estás en tierra de nadie,
La salida hacia tu mundo estará abierta,
yo te ofrezco poco más que aire,
poco más que simples cuentos,
Pero, sabiendo
que siempre podrás ser mayor,
que el tiempo te llevará
siempre hacia delante, lejos, lejos…
¿No te gustaría, de mi mano,
volver a ser pequeño
e inventar, aunque sea
poco más que un cuento?



TEORÍA DE LA TOTALIDAD

El ser humano es uno de los mamíferos biológicamente más indefensos ante la naturaleza.
Un humano contra el mundo no sería un problema para el mundo.
El ser humano necesita de otros para sobrevivir.
El ser humano se siente parte de la humanidad porque no somos una especie que se divide en individuos sino una colectividad.
El sentimiento de humanidad como bloque, como grupo cerrado, es necesario y por tanto innato.
Este grupo tan amplio y sin embargo limitado permite al hombre creer en un todo; que su imaginación avance hasta alcannzar el todo.
Este sentimiento innato de un conjunto en el que no se ven los límites da idea de lo sobrenatural. Científicamente no podemos saber cuántos humanos hay sobre la faz de la tierra, o mejor dicho, no podemos relacionarnos con todos, pero creemos que son parte de nosotros.
Porque nos necesitamos para nuestra supervivencia.
La idea de estar conectado a algo, de una fuerza superior, idea que nos ha acompañado desde siempre, no es más que el sentimiento innato de totalidad, de humanidad en su conjunto.
Si esto no se comprende, se cree en Dios.
Si se comprende, se cree en las personas.
Si no se siente, ya se sabe, olvida o rompe.