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viernes, 30 de julio de 2010

BLUES

Perdida en el monólogo de mi soledad,

con este llanto análogo a la cobardía,

Fundida ante el astrólogo del bienestar,

al margen del catálogo de lencería,

Hervida en el epílogo de Peter Pan,

en este juego ilógico de cacería.

Confusa ante el metrónomo de un tango errante,

la aguja del barómetro me tacha de difusa,

sin prisa por el sexo de un autónomo elegante,

ni ganas de misa, de ninfa o de musa.

jueves, 1 de julio de 2010

Cuando habla el subconsciente

Ha sido indoloro. Tu mejor amigo conducía, tú eras el copiloto. Yo iba detrás. Yo tenía completamente asumido que mi sitio estaba detrás, porque el sueño te asignaba la posición de los que mandan.

Estábamos en un pueblo al que tú solías ir. Calles de piedra, casas robustas, verde intenso, montañas, curvas. No había ningún río.

Me estabas permitiendo formar parte de tu pasado. No me hablabas, pero a veces me observabas. Consentías mi existencia.

El coche se detuvo. Bajamos. Me atreví a dirigirme a ti, pero mi tono de voz sonó a cariño, el aire se cubrió de polvo y de vejez, y tu silencio en esa mirada sonó a crujido de madera muerta.

Se hizo la noche. Dormíamos en una casa de alguien que no importaba. Ella dormía conmigo. Ella es la que siempre destrenza los enredos de mis intestinos.

Ella se levantó, quiso hablar contigo, quiso invadir un espacio con una puerta cerrada, sin aviso previo, fue a tu habitación. Yo, desde la cama, veía tu puerta, la vi acercarse, pero no pude intentar detenerla. Abrió. Te vio. Te vi. Tumbado, de espaldas, quieto y abrazado a una mulata, pequeña y delgada, con el pelo largo y ondulado hasta la cintura.

No fue dolor. Faltan palabras que describan una resignación que no incluya sometimiento. Fue aceptación sentida. Fue una emoción que esculpió pausadamente la forma de mis labios, y con ese gesto he abierto los ojos,

(y me he despertado también).

domingo, 13 de junio de 2010

Sin Filosofía


La ubicación en el tiempo y el espacio, ahora mismo irrelevante.
Toda preocupación absurda.
Ningún tipo de utilidad como fin.
Los valores no existen cuando sólo son de uno, y sobretodo si ese uno incluye entre sus necesidades la de evadirse de ellos.
La fuerza es imagen; la resistencia absurda sin contrincante. La paz interior un dibujo en blanco a base de borrones.
La ironía, una buena cara ante el inconformismo. Es una crítica que finaliza en la carcajada. Después, vuelta al pensamiento.
La seriedad no cabe cuando el problema no importa.
Las lágrimas sin respuesta no provocan más que impotencia; aguantarlas es una lucha que necesita objetivo.
Divagar no tiene repercusión en el alma. No hay alma.
Sufrir en soledad es inhumano, y tampoco pertenece a lo divino.
No saber, siempre no saber, ante cualquier tipo de conocimiento, es inherente a una sola persona en un mundo tan grande.
Ni la estabilidad, ni las emociones, ni el bienestar, ni los placeres son la respuesta.

El mayor universal está en la vida cotidiana: compañía. Sólo salir adelante y que sigáis creyendo en mí. Si os tambaleáis, el resto es pena. Sólo dos dan sentido a uno, y un tercero da sentido a los dos, en una eterna cadena hasta el infinito. Perdón, sin infinito. Sois concretos y numerables. El día a día está al alcance de cualquiera que cuente con el otro. Sin otro, no hay tiempo, ni espacio, ni motivos, ni un sólo día siquiera.
Gracias.

martes, 1 de junio de 2010

Violencia EN el género

Él:
- Mira, cariño, hoy me he depilado.
Ella:
- No te preocupes amor, yo no, seguimos siendo hetero.

lunes, 24 de mayo de 2010

Acaso olvido a Dios


Banales colmenas sin reina madre.
Paneles de arañas sin luz solar.
Gusanos en seco, vacía su tierra.
Cabellos al suelo. Té con sal.
Muere el día, la medio vida. Cae la noche, la medio muerte. Sobre este corazón acorazado dormirá una caracola presa de oro, símbolo de un alma que pidió auxilio al nacer. Hoy decora mi pecho; utensilios ambas por deber.
¿Poesía hoy? En el ámbar de las farolas. ¿Alegría hoy? En la dársena de las olas... en el ir, venir, volver, ser mar.
Las mentes ya no sueñan con volar.
El recurso al olvido es pasajero si transcurre tras unas pestañas tristes, pardas, con prisas y peros: No humedecen sus cortinas y confían en el viento.

Empaño mis verdades, digo, miento si digo algo. Si callo, se torna transparente lo que siento, translúcido a la lúdica curiosidad.
Soy un esperpento.


"...sosegaos, dormir; dormir si es que podéis. Acaso Dios también se olvida de vosotros." (Cernuda)

jueves, 25 de marzo de 2010

Si

Si supieras lo que corre por mis venas
si entendieras lo que es para mí llorar
si sintieras cuando arde mi garganta
las palabras que no he sabido encontrar...
Si supieras por las noches lo que sueño,
la sencilla senda que traza mi ley
si pudieras ver mi voz, en un silencio
de la tuya, dibujada en la pared...
Si fueran a tí, de cada 100,
las caricias que se quedan en intento...
Si dejara aquí morir mi sed
tras la rifa de unas frases sin talento...
Si me dejo ir, y alguien me ve
(sé que:)
basta un segundo de yerro profundo
y sepulto entre musgo su ganas.

martes, 23 de marzo de 2010

FALLAS


Todavía siguen en las paradas de autobús los carteles que se jactan de que "los valencianos somos los únicos que tenemos el valor de quemar el trabajo de todo un año". Por mí, puede arder la ciudad entera si es necesario, así, si Rita la reconstruye, abrirá su avenida al mar de una vez. Si tengo que enorgullecerme de ser valenciana, lo hago, como si debiera jurar que creo en Dios por Navidad. Ante todo, que vivan las vacaciones, y la excusa, sea la muerte de Cristo o el pecado en Carnaval, merece ser celebrada.
No hay sentido ni defensa posible del espíritu fallero. Tengo una amiga que es profesora de guardería, o limpiapañales más propiamente, que me contó que los niños sólo se emocionan con las canciones que se saben de memoria. Las demás les intimidan cuando exigen baile. Algo así pasará con las tradiciones propias.
Sé que se preguntan por ahí por qué lloran los falleros y por qué nos emocionamos los que no somos nada.
Lo segundo es más sencillo: ¿Quién no se ha quedado prendado de la llama de una vela? Qué ridículas son las bombillas al lado del fuego... ¡pues cómo de insignificantes se ven los edificios de las callejuelas acojonados por una hoguera de su tamaño! Las mejores son las de barrio, sin espacio a penas para respirar entre el humo y el agua de los bomberos.
La otra explicación es biológica: Teniendo en cuenta las horas de sueño que tiene un fallero por derecho (4) más las que se toma por necesidad (el cómputo equivalente a la siesta), el nivel de serotonina y demás hormonitas depresivas es probable que se vea alterado tras cinco días a ritmo de máquina y vestido tradicional. ¿Cómo no van a llorar las falleras el día 19 a la una de la madrugada?
Si a alguien le sirve de consuelo, las fallas comenzaron antes del siglo dieciséis por pura necesidad: Cuando se acercaba el verano, se quemaban los candiles y demás instrumentos que habían servido para dar calor en las calles durante el invierno, y los artesanos aprovechaban el fuego para limpiar su taller de cacharros y empezar de nuevo. Se quejaban los nobles y los clérigos, y lo más curioso es que hoy en día, como no hay trabajo, no hay madera que arda, así que hacemos el acto simbólico de quemarlos a ellos.