lunes, 24 de mayo de 2010

Acaso olvido a Dios


Banales colmenas sin reina madre.
Paneles de arañas sin luz solar.
Gusanos en seco, vacía su tierra.
Cabellos al suelo. Té con sal.
Muere el día, la medio vida. Cae la noche, la medio muerte. Sobre este corazón acorazado dormirá una caracola presa de oro, símbolo de un alma que pidió auxilio al nacer. Hoy decora mi pecho; utensilios ambas por deber.
¿Poesía hoy? En el ámbar de las farolas. ¿Alegría hoy? En la dársena de las olas... en el ir, venir, volver, ser mar.
Las mentes ya no sueñan con volar.
El recurso al olvido es pasajero si transcurre tras unas pestañas tristes, pardas, con prisas y peros: No humedecen sus cortinas y confían en el viento.

Empaño mis verdades, digo, miento si digo algo. Si callo, se torna transparente lo que siento, translúcido a la lúdica curiosidad.
Soy un esperpento.


"...sosegaos, dormir; dormir si es que podéis. Acaso Dios también se olvida de vosotros." (Cernuda)

5 comentarios:

  1. Las mentes ya no sueñan con volar...Tenemos cosas "mas importantes" de las que preocuparnos y en realidad no es así... Espero que tú si pienses en volar un poco!!

    Una sonrisa esperpéntica (jaja)

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  2. ¡Jesús!... Y yo que entré a verte para sosegarme y resulta que me quedo con el alma en vilo, con el corazón alterado, con la cabeza más confusa aún (si cabe) de lo que la tenía...

    Mechas, lo que acabo de leer me parece impresionante. Una reflexión sobre lo cotidiano que debe leerse muchas veces para no caer en la rutina. Porque lo que escribes es la antítesis de la rutina. Es la agitación del sentimiento en busca de lo que le pertenece.

    Ahora se que volveré a visitarte. Un beso.

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  3. Gracias Manuel... creo que es impresionante poder compartir los sentimientos de esta forma tan real.. gracias!

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